martes, mayo 12, 2026
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ACANTORA: una experiencia escénica sobre la resiliencia, las raíces y el poder de reconstruirse

En una época marcada por el individualismo, la inmediatez y las relaciones cada vez más frágiles y superficiales, aparece una obra que decide detener el ruido del mundo para hablarle directamente al corazón humano.

ACANTORA, la segunda obra original del Programa de Teatro Musical de la Universidad Sergio Arboleda, no es solamente un espectáculo escénico. Es un manifiesto artístico sobre la resiliencia, la memoria, el arraigo y la posibilidad de volver a creer en los vínculos humanos como fuerza transformadora.

Dirigida por Leonardo Useche y con dirección musical de Miguel Velasco, esta producción reúne a una nueva generación de jóvenes creadores colombianos que, desde el rigor académico, la sensibilidad artística y la apuesta por la creación original, están demostrando que el teatro musical colombiano vive uno de sus momentos más poderosos y esperanzadores. La obra cuenta con la participación de las creadoras e intérpretes Laura María Mendivelso, Alyn Hernández, Natalia Mosquera, Linda Portillo, Katalina Duque, Catalina Gil, Ana María Gómez, Catalina Sánchez, Danna Hincapié y Angie Morantes, jóvenes artistas que, desde el escenario, le apuestan a un arte capaz de conmover, cuestionar y transformar.

Con una puesta en escena cargada de simbolismo, música original, voces polifónicas, coreografías rituales y una estética profundamente latinoamericana, ACANTORA propone una experiencia inmersiva donde cada elemento escénico tiene un propósito emocional y humano.

Porque en ACANTORA, cada nota musical, cada palabra cantada y cada paso de danza ritual contienen un mensaje que invita a la transformación interior, a la reconciliación con las propias heridas y a la construcción de una mirada más compasiva hacia los otros.  La obra nos recuerda que incluso después del dolor, de la pérdida y del exilio emocional, sí es posible renacer.

La historia se desarrolla alrededor de una comunidad de mujeres que habita dentro de un árbol milenario llamado ACANTORA, un refugio ancestral construido a partir de memorias, lágrimas y saberes heredados. Allí, cada mujer cumple una función específica dentro del equilibrio colectivo, hasta que la llegada de una nueva integrante desencadena preguntas profundas sobre la libertad, la voz propia y la posibilidad de transformar estructuras que durante años parecían inquebrantables.

La actriz Lina Portillo resume así el espíritu de la obra: “ACANTORA habla de una comunidad de mujeres que viven dentro de un árbol, cada una con habilidades y funciones especiales, y a partir de la llegada de un personaje nuevo que llega a la comunidad, empiezan a cuestionarse sobre la libertad y la voz propia y sobre la posibilidad de transformar algo que se consideraba correcto. La obra es una mezcla de sensibilidad y de reflexión sobre las relaciones entre las personas y el rol que tiene la mujer en la comunidad”.

Pero ACANTORA no se queda únicamente en la reflexión femenina o comunitaria. Su mensaje toca una herida colectiva mucho más amplia: la desconexión emocional del mundo contemporáneo.

Para el director Leonardo Useche, el impacto de la obra radica precisamente en esa capacidad de interpelar al espectador desde sus vínculos más íntimos: “en un mundo que cada vez es más individualizado y reduccionista, donde todo pasa de manera volátil y donde las relaciones son cada vez más cortas y superficiales, ACANTORA rescata y destaca la importancia de los vínculos, de construir en colectivo, en comunidad… de construirse a sí mismo a partir de las experiencias de relacionamiento con otras, otros y con lo otro”.  Y agrega: “para las personas que vean ACANTORA será un grito de libertad, un canto de movimiento que va a ayudar a dinamizar y a aligerar algunas de esas preguntas que tenemos en relación con los vínculos familiares, con los lugares donde nos arraigamos, con las raíces que tendemos con nuestros territorios, con nuestras personas queridas, con los sueños y anhelos que tenemos. ACANTORA es un musical latinoamericano, colombiano, que resuena con nuestras raíces y con nuestra identidad”.

Entre melodías ancestrales, voces que se entrelazan como una ceremonia colectiva y danzas que evocan rituales de sanación, ACANTORA construye un viaje emocional donde las lágrimas dejan de ser símbolo de fragilidad para convertirse en un acto de memoria, resistencia y transformación.

La obra plantea una poderosa pregunta al espectador: ¿qué pasaría si el dolor no fuera el final de la historia, sino el comienzo de una nueva posibilidad de comunidad?

Y quizás allí reside la verdadera fuerza de ACANTORA: en recordarnos que sí es posible transformarse. Que sí es posible sanar. Que incluso en medio de las fracturas humanas todavía existen espacios para reconstruir la esperanza.

ACANTORA representa el nacimiento de voces jóvenes que entienden el arte no solo como entretenimiento, sino como un vehículo capaz de conmover, cuestionar y generar cambios positivos en la sociedad.

ACANTORA promete convertirse en una experiencia imperdible para quienes aman el teatro, la música y la danza, pero sobre todo para quienes todavía creen en el poder del arte para tocar el alma y transformar la manera en que habitamos el mundo.

Porque hay obras que se aplauden… y otras, como ACANTORA, que se quedan latiendo en el corazón mucho después de que cae el telón.

Primera piel: EL CUERPO (RAÍZ) Cada cuerpo es el comienzo del ritual, donde la memoria se activa y la voz vibra

Segunda piel: LA CREACIÓN (CORTEZA) Las historias que se tejen, la piel que protege, que se hereda, que se carga. Las mujeres que cobran vida

Tercera piel:  LA SONORIDAD (EL TRONCO)  ACANTORA se convierte en casa: un refugio construido entre voces, sonidos e instrumentos.

Cuarta piel:  EL TEJIDO MUSICAL  (Las ramas) Comienzan a construir un camino lleno de cantos y armonías, dándole voz a ACANTORA

La obra combina interpretación actoral, canto en vivo y movimiento dancístico escénico para narrar la travesía de un grupo de mujeres que, en busca de un lugar mejor, encuentran refugio en torno a ACANTORA, un árbol sagrado que guarda la memoria de quienes lo habitan. A través de melodías evocadoras y un lenguaje teatral contemporáneo, la puesta en escena explora la fuerza de lo femenino, del llanto como acto de resistencia, comunión y vida. ACANTORA se presenta con músicos en vivo y un despliegue técnico y estético de mediano formato, donde la música, la iluminación y el diseño escenográfico dialogan con la poética del relato para construir un universo simbólico, sensible y profundamente humano.

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