Casi siempre vemos a los grandes empresarios detrás de un escritorio, pero la historia de Norman Chaparro empezó en la calle, pedaleando una bicicleta de segunda mano. Esa es la esencia de “El mensajero de papel”, el primer libro del fundador de Inter Rapidísimo que se presentó en esta FILBo 2026. Más que la biografía de un presidente, es el relato de alguien que se sigue sintiendo y llamando “el mensajero más antiguo” de su empresa.
En estas páginas no hay teorías raras de negocios. Lo que hay es la verdad de quien ha construido país trabajando hombro a hombro con la gente. Norman regresó a su barrio, a su escuela y a las esquinas donde empezó todo, para contar cómo los errores y las ganas de servir lo trajeron hasta aquí.
El camino, aunque no fue fácil, si tuvo la virtud de compartirlo con personas a las que hoy, mediante este libro se les hace un reconocimiento. Conductores, mensajeros y hasta empresarios que lo acompañaron y que creyeron en su sueño de conectar a todo el país.
Uno de los elementos que más llama la atención es la intención del autor de que el libro no sea un objeto estático, sino un vehículo en movimiento. “No está hecho para guardarse, sino para circular”, plantea Chaparro, quien concibe su obra como un mensaje que puede ser compartido, replicado y apropiado por otros. En ese sentido, el texto se convierte en una extensión de su oficio: entregar historias.
De acuerdo con el propio texto: “Aquí no encontrará palabras perfectas. Encontrará verdad… Más que un libro, le entrego a un mensajero de papel” . Esta declaración resume el tono de una obra que apuesta por la autenticidad como principal valor narrativo.


