miércoles, mayo 22, 2024
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¿Están preparadas las instituciones de educación superior para educar a personas que necesitan una mascota de apoyo emocional?

Las instituciones de educación superior se encuentran ante grandes retos de inclusión para facilitar el acceso de personas que cuentan con condiciones de salud mentales o físicas. Una población cada vez más creciente en Colombia es la de las personas que requieren de una mascota de apoyo emocional, que pueden ser perros, gatos u otros animales con un vínculo especial con sus dueños y que les brindan consuelo y apoyo en momentos de estrés, ansiedad, depresión u otras condiciones de salud mental.

Frente a esta realidad, las instituciones han ajustado sus condiciones administrativas y académicas para garantizar el acceso y la continuidad de los procesos educativos de estos estudiantes. Carolina Jurado, directora de Experiencia e Inclusión del Politécnico Grancolombiano, destaca que las instituciones están progresivamente respondiendo a la necesidad de adaptar sus procesos y modelos educativos, este esfuerzo se enfoca en satisfacer las diversas necesidades de los estudiantes.

En Colombia, las mascotas de apoyo emocional no tienen el mismo estatus legal que los perros de asistencia para personas con discapacidades físicas. Sin embargo, en algunos espacios se permite su acceso en determinadas circunstancias. En el ámbito educativo, la inclusión de estudiantes con mascotas de apoyo emocional va más allá de permitir su presencia en el campus. Lamentablemente no existe una norma que regule la presencia de estas mascotas en las instituciones de educación superior.

El enfoque es garantizar la participación igualitaria de todas las personas con necesidades educativas. Jurado explica que el objetivo es crear un ambiente de respeto y sana convivencia donde todos los estudiantes, independientemente de su condición, puedan acceder de manera igualitaria y equitativa a los contextos educativos. Es importante resaltar que el uso de estas mascotas no es un capricho, sino que responde a una necesidad real, similar al uso de una silla de ruedas o un bastón para una persona con discapacidad.

En este camino es necesaria la sensibilización y educación de la comunidad universitaria sobre el rol de las mascotas de apoyo emocional en el bienestar de la persona. Sin embargo, es importante reconocer que la situación actual presenta desafíos, ya que algunos individuos están accediendo de manera irresponsable a certificados de apoyo emocional. Esto ha llevado a una banalización del concepto y al uso inapropiado de estos certificados, que en muchos casos son falsos.

La historia de María Isabel Piñeres y su compañero Lucas en las aulas de clase

María Isabel Piñeres es una estudiante de Medellín que cursa séptimo semestre del pregrado de Diseño Gráfico en el Politécnico Grancolombiano. Su día a día está marcado por la compañía de Lucas, su fiel amigo y mascota de apoyo emocional. “A lo largo de mi vida me he enfrentado a desafíos de salud mental, incluyendo ataques de pánico, estrés elevado y depresión. Lucas juega un papel crucial al anticipar y responder a estos momentos difíciles. No es solo un perro, es mi salvavidas”, cuenta María Isabel.

Lucas la acompaña incondicionalmente y la ayuda a superar las situaciones de angustia. Su compañía ha ayudado a María Isabel a superar dificultades para socializar siendo más abierta con la gente, a controlar el estrés durante el estudio y, lo que es más importante, a recuperar la motivación para continuar su educación. “Viví un periodo en el que perdí el ánimo para estudiar y, que la universidad me permitiera traerlo a clase, me devolvió la luz que tenía cuando empecé la carrera y así logré continuar mis estudios”, afirma la estudiante.

A pesar de las dudas iniciales sobre la aceptación de Lucas en la institución, el Politécnico Grancolombiano ha brindado apoyo en cada etapa del proceso, adaptándose a las necesidades y educando a docentes y compañeros sobre la relevancia de las mascotas de apoyo emocional y la salud mental.

“Me sorprendió demasiado que uno de mis profesores, que inicialmente no estaba familiarizado con el tema de los perros de servicio, dedicó tiempo a investigar para ofrecernos las mejores condiciones dentro del aula, lo que para mí refleja el compromiso del Poli hacia nosotros sus estudiantes”, cuenta María Isabel.

¿Cómo fortalecer el apoyo a los estudiantes con una mascota de apoyo emocional?

1.         Las instituciones deben establecer pólizas de responsabilidad civil que cubran cualquier incidente relacionado con las mascotas de apoyo emocional dentro de las instalaciones escolares. Esto garantiza una protección adecuada para todos los miembros de la comunidad educativa y minimiza los riesgos asociados con la presencia de animales en el campus.

2.         Las políticas deben exigir el cumplimiento estricto de los esquemas de vacunación y desparasitación para todas las mascotas que ingresen a la institución. Esta medida no solo protege la salud y seguridad de los estudiantes y el personal, sino que también promueve el bienestar de las propias mascotas.

3.         Las instituciones deben establecer normas claras sobre la higiene de las mascotas, incluida la limpieza regular, el control de olores y la disposición adecuada de desechos. Esto contribuye a mantener un entorno limpio y saludable para todos los miembros de la comunidad educativa y minimiza posibles molestias o inconvenientes.

4.         Se requiere que los dueños de mascotas firmen compromisos claros que establezcan expectativas y responsabilidades específicas con respecto al comportamiento y cuidado de sus animales en el campus. Esto incluye acuerdos para garantizar que la presencia del animal no interfiera con las actividades académicas o administrativas y que se respeten las normas de convivencia dentro de la institución.

5.         Las instituciones deben promover la conciencia sobre la responsabilidad que implica acceder a los diferentes espacios educativos en compañía de una mascota de apoyo emocional. Esto puede lograrse a través de campañas de sensibilización y educación que destaquen los derechos y necesidades, tanto de los estudiantes como de las mascotas, fomentando así un ambiente de respeto mutuo y comprensión.

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