Cuando se habla del tratamiento contra el cáncer, la atención suele centrarse en la quimioterapia o la radioterapia. Sin embargo, existe un desafío enorme y silencioso que enfrentan los pacientes todos los días: las infecciones hospitalarias y el dolor de los múltiples pinchazos para recibir sus medicamentos.
En Colombia, miles de pacientes enfrentan complicaciones durante su atención que pueden poner en riesgo su vida. La sepsis (una respuesta extrema del cuerpo a una infección), causa cerca de 43.200 muertes al año en el país. Esta alerta es aún más grave para las personas con cáncer, quienes debido a sus tratamientos tienen un sistema inmunológico más débil y presentan un riesgo de infección hasta 2,9 veces mayor que el resto de la población.
Para un paciente oncológico, recibir su tratamiento significa someterse a ciclos de medicamentos, transfusiones y tomas de sangre durante meses o años. Históricamente, esto implicaba un desgaste físico y emocional enorme por la constante canalización de sus venas. Hoy, la tecnología médica ha cambiado este panorama para priorizar no solo la cura, sino la calidad de vida.
El uso de dispositivos médicos avanzados, como los catéteres implantables o los catéteres centrales de inserción periférica, actúan como un “puerto seguro” en el cuerpo del paciente. Estas tecnologías permiten administrar la quimioterapia de forma directa y segura, evitando que los pacientes sean pinchados repetidamente y reduciendo drásticamente el riesgo de que las venas se inflamen o se rompan.
“La importancia de contar con una solución integral desde la selección correcta del dispositivo, su cuidado y mantenimiento, hasta su retiro, es el compromiso permanente para la seguridad del paciente y del profesional de la salud. Lo que conlleva a aplicar algoritmos de selección del tipo de dispositivo correcto para asegurarle la administración del tratamiento adecuado, pero sobre todo, evitar complicaciones asociadas a la terapia intravascular, llevando así a una adherencia el tratamiento del paciente y una humanización en este abordaje” Mario Alberto López, Líder de Asuntos Médicos de BD, empresa líder en tecnología médica.
Uno de los mayores miedos durante la administración del tratamiento de quimioterapia es la “extravasación”, que ocurre cuando el medicamento se filtra fuera de la vena, pudiendo causar quemaduras graves en los tejidos cercanos. El uso de la tecnología adecuada elimina este riesgo casi por completo.
Además, los expertos coinciden en que muchas de las infecciones asociadas a los tratamientos son altamente prevenibles. Cuando se combina el dispositivo médico correcto con prácticas de higiene rigurosas en los hospitales, se cierran las puertas a las bacterias que causan la sepsis.
El impacto de estas decisiones médicas va mucho más allá de las salas de cirugía. Según la Unión Internacional para el Control del Cáncer (UICC), uno de cada cinco pacientes oncológicos requerirá hospitalización por infecciones. Evitar estas complicaciones significa menos días internados en una UCI, no retrasar las sesiones de quimioterapia y, lo más importante, permitir que el paciente pase más tiempo en casa recuperándose junto a su familia.
En un momento donde la medicina avanza a pasos agigantados, la verdadera innovación consiste en usar la tecnología para proteger a quienes son más vulnerables, garantizando que su único foco sea ganar la batalla contra el cáncer.


