En el corazón de Teusaquillo, un proyecto especial está cambiando vidas a través del arte. Cantapalabra, fundado por la educadora especial y artista Juliana Herrera, es una iniciativa que desde 2018 utiliza el teatro como herramienta para fortalecer las habilidades sociales, emocionales y personales de jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y síndrome de Down.
Juliana Herrera, con más de 20 años de experiencia pedagógica, comparte que Cantapalabra nació como un espacio de encuentro para las familias y los jóvenes que carecían de oportunidades sociales inclusivas. Desde su sede en el Teatro La Sala, han construido una comunidad que fomenta la autonomía, la expresión creativa y el trabajo en equipo, utilizando el lenguaje corporal como eje principal de su metodología.
Desde sus inicios, Cantapalabra ha impactado a más de 30 jóvenes, con 10 participantes activos en la actualidad provenientes de diversas localidades como Suba, Usaquén, Kennedy y Soacha. Este espacio ofrece un entorno seguro y propicio para que los participantes, junto con sus familias, se encuentren, exploren sus talentos y participen en obras teatrales como El nuevo traje del emperador, presentada en 16 funciones y destacada en el Festival Internacional Universitario de Teatro de Manizales en 2024.
Herrera explica que el teatro se convierte en un pretexto para crear lazos sociales y fortalecer habilidades intrapersonales y colectivas. Las familias desempeñan un papel clave al reconocer la importancia del arte y la corporalidad en la integración social, encontrando en Cantapalabra un lugar de pertenencia y crecimiento conjunto.
Para Juliana, el mayor desafío ha sido mantener y expandir el proyecto en un contexto donde la inclusión aún enfrenta barreras. Sin embargo, las satisfacciones son abundantes: el crecimiento de la audiencia, el reconocimiento en escenarios nacionales y la alegría de ver a los participantes superar sus propios límites.
“Cantapalabra es más que teatro; es un espacio de diversidad, camaradería y expresión, donde se construyen redes de inclusión y oportunidades,” afirma Herrera.
Para seguir creciendo, Cantapalabra utiliza redes sociales como Instagram (@cantapalabra_) y Facebook (@cantapalabra), y se apoya en el boca a boca y en la experiencia compartida de las familias participantes.
En 2024, Cantapalabra continúa consolidándose como un modelo de inclusión, mostrando que el arte tiene el poder de transformar vidas y abrir puertas a nuevas realidades. “Trabajamos desde el cuerpo para fortalecer habilidades sociales, crear comunidad y pensar siempre en el otro,” concluye Herrera.
Cantapalabra es un ejemplo brillante de cómo el teatro puede ser un motor de cambio, donde la diversidad se celebra y la inclusión se vive.


