sábado, junio 20, 2026
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La crisis del periodismo en Colombia:Ética profesional vs. el fenómeno del “periodismo de garaje”

Por Martha Elena Lenis P. Directora y periodista

Cuando empecé esta investigación la hice a manera propia para hacer una catarsis de lo que vivo y percibo cada día. donde el ecosistema informativo en Colombia atraviesa una crisis existencial derivada de la convergencia entre la precariedad laboral de los periodistas profesionales y el auge de actores no estatales que, amparados en las redes sociales, ejercen un “pseudoperiodismo” carente de ética y enfocado en el lucro personal por encima de la labor social.

Con esta investigación deseo demostrar que mientras los periodistas profesionales luchamos por mantener la verificación y la responsabilidad en condiciones adversas, el pseudoperiodista opera sin rendir cuentas, intercambiando veracidad por interacciones y “me gusta”. 

Como periodista y guardián del oficio, quiero con esta investigación liderar la defensa de los estándares profesionales para proteger la democracia y la confianza pública que está tan pérdida en estos momentos.

El periodismo en Colombia y en el mundo enfrenta una transformación profunda impulsada por la digitalización, pero en el país la precarización laboral y el auge del denominado periodismo de garaje, aumentan la crisis.

Este fenómeno ha generado una tensión estructural entre la ética profesional y los modelos informales de producción de contenido. Diversos estudios evidencian que la desinformación, las noticias virales y la monetización de cuanto medio sale diariamente por clic han reconfigurado las dinámicas del ecosistema informativo, afectando la confianza pública, la ética, la responsabilidad y la calidad la información. Este informe analiza estos elementos desde una perspectiva crítica, proponiendo soluciones institucionales que pueden surgir desde todos los ámbitos del periodismo y de las personas que amamos esta profesión que en este momento esta tan subvalorada en el país.

Contexto del ecosistema digital informativo

El auge de las redes sociales ha transformado radicalmente la producción y consumo de información. Históricamente, el periodismo ha sido una profesión respetada por su función de informar al público y mantener a la sociedad consciente y responsable, sin embargo, la aparición de fuentes de noticias alternativas ha permitido que cualquier usuario produzca contenido en línea no verificado, derribando barreras físicas y políticas y cambiando el rol del lector de un agente pasivo a uno que demanda cobertura casi en tiempo real.

Esta demanda de inmediatez en las noticias y en los cubrimientos, han hecho que las organizaciones de noticias tradicionales se reinventen para llevar la información a la opinión pública, lo que ha llevado a las personas del común como productores y creadores de contenido.

A partir del auge de las redes sociales estos nuevos creadores han llenado este vacío dando voz al contenido amateur sin ética y responsabilidad en un entorno propicio para la construcción colectiva. El problema radica en que este dinamismo también permite la viralización en tiempo real de noticias falsas, convirtiendo a estas plataformas en vehículos para la difusión global de desinformación.

Este dinamismo ha cambiado el paradigma de consumo de información, convirtiendo a las plataformas digitales en el medio preferido para seguir la actualidad y a las personas en una manera atractiva, fácil y rápida para conseguir beneficios propios.

1. EL PERIODISMO PROFESIONAL Y LA LUCHA POR LA ÉTICA

1.1. Que nos rige como periodistas profesionales.

La profesión periodística intrínsecamente tiene en su rol un oficio que se rige por principios innegociables: verificación, imparcialidad y responsabilidad.  Los periodistas tenemos el coraje y la valentía para contar verdades incómodas en lugar de desarrollar su oficio desde la comodidad de difundir mentiras convenientes a lo que requieren para su propio beneficio como lo hacen aquellos que no son verdaderos periodistas.

A diferencia de los aficionados, los periodistas profesionales nos regimos por normas éticas, validamos y utilizamos fuentes confiables, basando nuestra labor en la honestidad y la rendición de cuentas.  Esta formación incluye técnicas de reportaje y una profunda comprensión de las responsabilidades cívicas que conlleva el trabajo en los medios y en el dar la voz a quienes no la tienen como lo indica nuestro código con la sociedad.

1.2. La crisis actual de los periodistas en Colombia

En Colombia, la lucha por la ética para el periodista se da en un entorno de extrema precariedad. Según la investigación Condiciones laborales de los periodistas en Colombia”, ganadora del Premio Nacional de Periodismo CPB en 2025, que recoge más de 200 encuestas a periodistas en el país revela hallazgos alarmantes sobre su condición laboral.

En ella se evidencia que predominan los bajos salarios, las largas jornadas y las difíciles circunstancias generales para ejercer la profesión. Esta situación es tan crítica que existe una pretensión generalizada entre los colegas de buscar otros oficios para vivir y sostener a nuestras familias. En este punto me incluyo porque es realmente frustrante ver que no hay posibilidades de sobrevivir de la profesión cuando tu medio es pequeño, cuando eres mujer y mucho más cuando eres minimizada por el poder de los “pseudoperiodistas” que no desean tener una competencia.

Esta vulnerabilidad económica y operativa de los medios tradicionales y de las mismas actitudes que generan los pseudoperiodistas, hace que los profesionales seamos susceptibles a la manipulación y reducción generalizada de los recursos para la ejecución de la profesión y  por ende para hacer la verificación de hechos.

1.3. La Presión de la inmediatez en la información

La creciente demanda de cobertura inmediata presiona a las organizaciones de noticias a publicar material incompleto o sin verificar. No es raro que una noticia viral se publique primero en redes sociales y luego sea retransmitido por los medios tradicionales, a menudo sin el debido proceso de validación.

El periodismo en Colombia enfrenta una transformación profunda impulsada por la digitalización, la precarización laboral y el auge del denominado periodismo de garaje. Este fenómeno ha generado una tensión estructural entre la ética profesional y los modelos informales de producción de contenido. Diversos estudios evidencian que la desinformación, la viralidad y la monetización por clic han reconfigurado las dinámicas del ecosistema informativo, afectando la confianza pública y la calidad del debate democrático. Este informe analiza estos elementos desde una perspectiva crítica, proponiendo soluciones institucionales.

2. LA ANATOMÍA DEL PSEUDOPERIODISMO Y EL MODELO DE NEGOCIO

2.1. Los amateurs sin formación:

En los últimos años, se ha vuelto común la tendencia de personas sin experiencia previa y sin el conocimiento en periodismo ingresando a la profesión. En la era digital, cualquiera con un teléfono inteligente y conexión a internet puede autodenominarse “periodista”, tener un micrófono y comenzar a “reportar” sin comprender los principios básicos del oficio, aclaro que si bien el acceso a herramientas es un signo de libertad de expresión, también ha dado lugar al fenómeno peligroso del “pseudoperiodismo”.

2.2. Sensacionalismo y monetización sin criterio

A diferencia del periodista profesional, el pseudoperiodista ve la información como un negocio para lucrarse. Operan sin rendir cuentas y utilizan las redes sociales para atraer visitas y seguidores, incluso si eso implica distorsionar hechos o inventar historias, ya que su principal objetivo es llamar la atención, no la veracidad.

Este modelo de negocio se centra en obtener opiniones y “me gusta” en lugar de basarse en hechos, pues siempre tienen un plan para ganar dinero sin importar a quien se pisotee o se ofenda. El periodismo informal a menudo deriva en desinformación y contenido sensacionalista.

 Las plataformas de redes sociales premian esta interacción (likes, compartir, comentarios) en lugar de la verdad, lo que significa que historias impactantes, emotivas o controvertidas se difunden más rápido que los reportajes verificados y equilibrados.

2.3. El pseudoperiodista trabaja más en la parcialidad

El pseudoperiodismo difunde desinformación, sensacionalismo y parcialidad, remplazan la veracidad por atención, y sus historias falsas pueden dañar reputaciones e influir en la opinión pública durante crisis o elecciones.

3. IMPACTO EN LA SOCIEDAD Y LA DEMOCRACIA

3.1. La ruptura de la opinión pública en la confianza periodística.

El fenómeno del pseudoperiodismo genera confusión y ha dañado gravemente la credibilidad del periodismo en general.

El peligro no reside solo en la desinformación, sino en la confianza, ya que las personas empiezan a desconfiar de todos los medios, incluido el periodismo creíble realizando por profesionales íntegros. Esta pérdida de confianza representa un problema social grave, ya que compromete el juicio crítico de los ciudadanos, su conocimiento político y el pleno ejercicio de la democracia.

La erosión de la confianza genera caos en el debate público, dificulta que los ciudadanos no distingan afirmaciones falsas sobre salud ponen vidas en riesgo, y la desinformación electoral puede desestabilizar democracias. Incluso rumores locales menores pueden derivar en hostilidad en línea antes de que se conozcan los hechos, haciendo que una imagen manipulada o un titular engañoso pueden avivar la ira entre comunidades o influir en resultados políticos, más en una polarización como la tenemos ahora en Colombia.

4. LA CRISIS DE LA TARJETA PROFESIONAL Y EL “CARTÓN” COMPRADO

Uno de los factores que más castiga a quienes han estudiado una carrera universitaria en comunicación es la falta de una barrera de entrada regulatoria en Colombia.

En Colombia, hay más de 50 facultades de Comunicación Social y Periodismo y actualmente miles de jóvenes están estudiando esta carrera, pero laboralmente hay mucha demanda y poca oferta, lo que hace que cada vez más los periodistas debamos reinventarnos y empezar nuestros propios medios digitales que se pelean con los pseudoperiodistas  por tener la audiencia que necesitamos, conseguir pauta para crecer y hacer lo posible por mostrar el profesionalismo ante el acoso y el bullying de los no periodistas que se han ganado ese espacio sin tener los méritos.

En general el panorama debe hacer un ajuste desde la formación ya que los nuevos profesionales tienen un futuro laboral incierto, con un escenario sin posibilidades y con mas pros que beneficios.

Así mismo las más de 500 agencias de relaciones públicas, que por tener el compromiso de cumplir a sus clientes adoptan en sus filas a todos los periodistas y los pseudoperiodistas para tener un espacio en los medios para difundir una nota hace más complejo el panorama. Lo mas triste del asunto es ver diariamente como estos “pseudoperiodistas” asisten a todas las actividades de la ciudad no con la necesidad de informar, pero si con la irresponsabilidad para sobresalir, comer y me refiero desde el desayuno hasta la cena todos los dias gracias a los clientes de las agencias, con el ansia de regalos, viajes, dádivas y demás pisoteando al profesional.

4.1 ¿Que ha generado esta crisis?

  • La eliminación de la tarjeta profesional de periodistas en Colombia fue abolida en 1998 por la Sentencia C-087 de la Corte Constitucional, la cual declaró inexequible la Ley 51 de 1975, argumentando que exigirla vulneraba el derecho a la libertad de expresión, la libertad de prensa y el acceso a la información. Desde entonces, no es obligatoria para ejercer la profesión, lo que ha hecho que la profesión se vuelva laxa y facilitando que cualquiera asuma el rol de periodista sin comprender la ética ni las responsabilidades del cargo.

•          El fenómeno se agrava con la existencia de lugares donde se puede obtener o “comprar” una acreditación sin haber cursado los años de estudio necesarios, lo que genera confusión y daña la mística del oficio.

En la investigación se han encontrado mínimo 3 organizaciones que “venden” el cartón, además de adornarlo con premios y diplomas de logros falsos, generando que una persona que solo busca un beneficio personal pueda acceder a eventos, conseguir datos, y tener privilegios e información confidencial porque portan un carnet o un diploma sin ética ni responsabilidad. Entidades que operan en un área gris, ofreciendo “homologaciones” o membresías que funcionan como un sustituto del título universitario.

Así muchos individuos de “garaje” se presentan ante las autoridades y fuentes oficiales como periodistas titulados. Esto genera un riesgo de seguridad y una degradación de la calidad informativa, ya que estas personas no han sido formadas en el Derecho a la Información ni en la Responsabilidad Civil del periodista.

•          El Modelo de Venta de Credenciales: Plataformas web o ciertas federaciones ofrecen carnetización y diplomas que prometen “respaldo profesional”. El problema radica en que estos procesos no exigen un currículo académico de cinco años, sino el pago de una membresía o la asistencia a seminarios cortos, con lo que acreditan que cualquiera pueda obtener una denominación de periodista pero que en realidad son personas que desean darse a conocer y buscar fama y fortuna a costillas de profesional ético y responsable.

•          Acreditaciones fraudulentas: En algunas regiones, se ha detectado a personas que se hacen pasar por periodistas sin credenciales legítimas, lo que también es un problema general de seguridad y del acceso a la información de personas cuyo objetivo es hacerse visibles frente a sus seguidores con fotos, post y likes.

•          Injusticia profesional: Las personas que hemos estudiado a conciencia la carrera y hemos invertido tiempo y recursos en estudiar hemos visto que nuestros estándares de formación (ética, técnica de reportaje y responsabilidad) son ignorados por un sistema que premia el sensacionalismo y la viralidad mediática.  Así como privilegia a los pseudoperidistas en los cubrimientos, notas y eventos, sólo por el hecho de generar esa información sin protocolos sino con el engaño.

El periodismo como negocio vs. el periodismo como servicio

El pseudoperiodista opera sin rendir cuentas a nadie. Su modelo no es el servicio público, sino el lucro personal a través de las redes sociales y medios propios.

Este modelo genera varios inconvenientes frente a periodistas que tuvimos que reinventarnos por la escasez de puestos de trabajo.

Ver a un “influencer” o a un “periodista de garaje” ocupar espacios de análisis profundo sin manejar conceptos de derecho a la información o ética, desincentiva la profesionalización del gremio.

  • Manipulación de la audiencia: Al intercambiar la veracidad por atención, estos actores no solo perjudican a los individuos con desinformación, sino que socavan la estabilidad social, dan conceptos argumentando que son eruditos en historia, medicina, política, economía y cuantas ramas y fuentes de información haya.
  • Silenciamiento de la verdad: En las redes sociales, las voces más estridentes y polémicas suelen silenciar a las más veraces y equilibradas, ya que los algoritmos premian la interacción sobre la verdad y los premian mas por los likes que por el trabajo periodístico de rigor y ética.

Para proteger el valor del periodismo en Colombia, es urgente fomentar la formación adecuada y la contratación responsable. La lucha contra el pseudoperiodismo es una lucha por la verdad y por el respeto a quienes ejercen la profesión con ética.

Con esta investigación se ha identificado una tendencia donde individuos sin formación técnica asumen roles de liderazgo de opinión. Estos sujetos ven la noticia como una mercancía para lucrarse, intercambiando veracidad por pauta informal o beneficios políticos, lo que desvirtúa la función social del periodismo como contrapoder.

5. RADIOGRAFÍA DE LA PRECARIEDAD LABORAL (ANÁLISIS DE DATOS)

En Colombia predominan los bajos salarios para los periodistas, las ofertas laborales piden 5 cargos en uno con una asignación monetaria de un solo salario mínimo, que en muchos casos no corresponden a la responsabilidad civil del cargo ni a la experiencia del profesional en periodismo. Esta precariedad genera:

•          Multi-empleo: Periodistas que debemos realizar labores de relaciones públicas o contenidos comerciales para sobrevivir, buscando obtener, aunque sea una opción económica para sostenernos y sobrevivir.

•          Abandono de la profesión: Una gran parte de los encuestados en la investigación de 2025 manifestó la idea de buscar otros oficios. El país está perdiendo a sus mejores investigadores debido a que el mercado laboral está inundado por mano de obra no calificada (amateurs) que acepta condiciones inferiores, que solamente va en búsqueda de dádivas, exposición social, comidas y bebidas gratis, regalos y un sinnúmero de cosas por las cuales escogen esta profesión, acabando con los verdaderos periodistas que cada vez tenemos menos espacio y formas de visibilización.

La inmediatez obliga a los periodistas profesionales que tienen la fortuna de trabajar en medios de aceptar jornadas que exceden las 12 horas diarias para competir con la velocidad (pero no con la calidad) de los medios digitales informales. Esto ha derivado en un deterioro generalizado de las condiciones para ejercer con rigor esta profesión.

6. EL DESPRESTIGIO PROFESIONAL: PROTOCOLO, DÁDIVAS Y COMPORTAMIENTO ÉTICO

La crisis de identidad del periodismo en Colombia no solo se libra en las salas de redacción o en los salarios; se manifiesta de manera crítica en los eventos públicos, ruedas de prensa y lanzamientos. Aquí, la figura del “periodista de garaje” o el “acreditado por federaciones de papel” genera un daño reputacional colosal al periodista de carrera.

Un fenómeno creciente y vergonzoso para el gremio es la asistencia de personas ajenas al oficio a eventos oficiales con el único fin de obtener beneficios materiales.

•          La mercantilización de la profesión: Mientras el periodista profesional asiste a una rueda de prensa para cuestionar al poder y buscar la verdad, el pseudoperiodista asiste para acceder al catering, recibir obsequios o tener el reconocimiento social en las agencias de relaciones públicas.

•          El “periodismo de dádivas”: Este comportamiento ha creado en las oficinas de relaciones públicas la idea de que el periodista es alguien a quien se puede “comprar” o “contentar” con regalos. Cuando un no periodista acepta estos incentivos de forma desmedida, va a cuanto evento diario hay en la ciudad mañana, tarde y noche, es experto en todo y nada, anula la distancia crítica necesaria y deja en mal concepto al profesional real, a quien se le empieza a medir con la misma vara de complacencia y es rechazado porque no asiste al 1000000%  de los eventos de la ciudad.

  • El comportamiento en ruedas de prensa y eventos: La falta de formación académica se hace evidente en la interacción con la fuente, en la carencia de rigor técnico, piden favores personales a los funcionarios o monopolizan el micrófono sin un hilo conductor informativo.

•          Afectación de la imagen gremial: Esta conducta genera una percepción de falta de seriedad en la profesión. Los organizadores de eventos, al no poder distinguir (por la falta de tarjeta profesional) entre el graduado y el aficionado, terminan restringiendo el acceso o tratando con desdén a todo el grupo, perjudicando la labor del periodista que sí va a trabajar.

•          Interrupciones al Flujo Informativo: Este comportamiento no solo es una falta de respeto al orador, sino un sabotaje directo al trabajo del periodista profesional, quien ve cómo se agota el tiempo de la fuente en intervenciones banales, risas, comentarios políticos o fuera de lugar, impidiendo que se profundice en temas de relevancia nacional y creando una mala imagen de todos los profesionales de periodismo.

•          El desprestigio colectivo: Para un funcionario público o un empresario, no hay distinción visual entre el periodista graduado que lleva 15 años cubriendo la fuente y el “personaje de redes sociales” que obtuvo un diploma en una web de homologaciones rápidas. Esto degrada el trato hacia la prensa, que pasa de ser el “cuarto poder” a ser visto como un grupo de acompañantes incómodos que buscan beneficios gratuitos.

•          El daño a las nuevas generaciones: Los estudiantes de periodismo, al ver que los “influencers” o “periodistas de garaje” reciben tratos preferenciales por su número de seguidores y no por su rigor, se ven tentados a abandonar la ética en favor del espectáculo, lo que termina por sepultar la dignidad del oficio.

El “periodismo de garaje” no solo afecta la calidad informativa, sino el mercado laboral porque:

  • Sustituye periodistas profesionales por creadores informales
  • Reduce costos para medios y organizaciones
  • Normaliza la informalidad laboral
  • Trae consigo una caída de salarios
  • Pérdida de oportunidades laborales
  • Genera la desprofesionalización del oficio
  • Trae consigo una confusión institucional
  • Permite a personas inescrupulosas el acceso indebido a fuentes
  • Tiene al desprestigio del periodista profesional, ya que generaliza que todos los periodistas somos poco rigurosos.

7. DETERIORO ÉTICO EN EL EJERCICIO EN CAMPO

La crisis del periodismo también se manifiesta en los espacios de interacción con las fuentes, como ruedas de prensa y eventos institucionales. En estos escenarios, se ha identificado un deterioro en las prácticas profesionales, asociado en gran medida al ingreso de actores no formados. Este fenómeno, conocido como “periodismo de dádivas”, compromete la independencia editorial y afecta la percepción del gremio.

Además, para las fuentes institucionales, resulta cada vez más difícil distinguir entre periodistas profesionales y pseudoperiodistas, lo que genera una generalización negativa que perjudica a todo el sector.

8. EL BULLYING DIGITAL CONTRA EL PERIODISTA PROFESIONAL

Uno de los fenómenos menos visibilizados dentro de la crisis del periodismo contemporáneo es el hostigamiento sistemático que enfrentan los periodistas profesionales por parte de actores del pseudoperiodismo.

En el ecosistema digital actual, el periodista formado académicamente no solo compite con contenidos de baja calidad informativa, sino que también enfrenta campañas de intimidación, ataques personales y desinformación dirigida en su contra.

Estas dinámicas se expresan principalmente en redes sociales, los eventos y las ruedas de prensa, donde el denominado “periodista de garaje” utiliza su poder para desacreditar el trabajo periodístico del profesional y su desarrollo de la actividad. Donde el objetivo no es debatir argumentos, sino erosionar la credibilidad de los periodistas profesionales.

Estas dinámicas que como profesional he vivido generan un efecto de presión psicológica y reputacional sobre el periodista y su labor. Aunque no siempre se expresan de forma directa, algunos mensajes contienen insinuaciones o advertencias que buscan intimidar al periodista y disuadirlo de continuar con su trabajo.

Este tipo de presión puede generar autocensura o afectar el bienestar emocional de los profesionales de la información y desincentivan el asistir a eventos, ruedas de prensa y obtener la información de la fuente.

La ausencia de estándares claros en algunos entornos digitales permite que estructuras de comunicación sin controles editoriales influyan significativamente en la percepción pública.

Esto genera un ecosistema donde la reputación de un periodista puede verse afectada rápidamente por información distorsionada que circula con gran velocidad.

8.1 Impacto psicológico y profesional en los periodistas

El acoso digital no solo tiene consecuencias reputacionales, sino también efectos personales y profesionales significativos.

Diversos estudios sobre seguridad de periodistas han identificado que el hostigamiento digital puede generar:

  • estrés y ansiedad,
  • desgaste emocional,
  • autocensura en temas sensibles,
  • abandono de investigaciones complejas.

En mi caso personal el aislamiento ya que estas personas no desean que nadie les quite sus espacios de figuración, esto hace que ya no seas tan visible dentro del medio, ruedas de prensa, lanzamientos y demás, minimizando tu trabajo y tu medio de comunicacion sin saber el esfuerzo que un verdadero periodista pone en cada nota, esto es acoso laboral.

En algunos casos, he visto a periodistas optar por limitar su presencia en redes sociales para evitar ataques constantes, lo que reduce su capacidad de interactuar con audiencias y difundir su trabajo.

Este escenario crea una paradoja: mientras el pseudoperiodista utiliza las redes para amplificar su influencia, el periodista profesional puede verse obligado a reducir su exposición para proteger su integridad, hecho vivido personalmente.

En última instancia, el impacto no recae únicamente sobre el periodista, sino sobre el derecho de la ciudadanía a recibir información verificada y rigurosa.

8.2 El acoso y la violencia digital contra mujeres periodistas

Uno de los aspectos más preocupantes en el ejercicio del periodismo contemporáneo es el acoso digital dirigido específicamente contra mujeres periodistas.

Las agresiones contra mujeres suelen incorporar componentes de violencia de género, incluyendo:

Comentarios sexistas, ataques a la vida personal o apariencia física, insinuaciones ofensivas o descalificaciones basadas en estereotipos de género, descalificación del medio, de la realización profesional, de la persona en si, esto me ha sucedido y ha vulnerado mi interés por seguir trabajando en esta profesión.

Diversos informes internacionales han documentado que las mujeres periodistas son especialmente vulnerables al hostigamiento en redes sociales, particularmente cuando cubren temas sensibles como política, corrupción o derechos humanos.

Este tipo de violencia digital no solo afecta la reputación profesional, sino también la seguridad emocional y psicológica de las periodistas.

Las narrativas utilizadas en estos ataques suelen combinar:

  • Cuestionamientos a la capacidad profesional,
  • Insinuaciones personales,
  • Ataques a la reputación o integridad.

Este tipo de estrategias busca no solo desacreditar el trabajo periodístico, sino también desalentar la participación de mujeres en el debate público.

En este contexto, como periodistas estamos llamados a liderar una respuesta institucional que fortalezca los estándares éticos, promueva la profesionalización y proteja el valor social del periodismo.

Frente a este escenario, resulta fundamental fortalecer mecanismos de protección para los periodistas profesionales. Asimismo, es necesario promover una cultura de respeto hacia el ejercicio periodístico, reconociendo que el trabajo de informar con rigor es un componente esencial para el funcionamiento de la democracia.

Defender al periodista profesional frente a estas prácticas no es únicamente una cuestión gremial; es una condición necesaria para preservar la calidad de la información y garantizar el derecho de la sociedad a la verdad.

9 RECOMENDACIONES FRENTE AL PSEUDOPERIODISMO

El primer paso para enfrentar el pseudoperiodismo es reconocer formalmente su impacto en los medios de comunicación, donde entidades como la Flip, gremios, y periodistas debatan sobre la calidad del periodismo en Colombia.

Esto implica promover espacios de discusión académica, gremial y pública que permitan analizar de manera rigurosa los efectos del pseudoperiodismo en la credibilidad de los medios, el ejercicio profesional y la confianza ciudadana.

El reconocimiento institucional del problema no busca restringir la libertad de expresión, sino diferenciar claramente entre la producción de contenidos informativos sin responsabilidad editorial y el ejercicio profesional del periodismo.

Se deben impulsar iniciativas orientadas a reforzar los principios fundamentales del periodismo generando un código de ética, tales como:

  • Verificación rigurosa de la información,
  • Independencia editorial,
  • Responsabilidad social en la publicación de contenidos,
  • Transparencia y rectificación cuando se cometen errores.

Promover estos valores resulta fundamental para diferenciar el periodismo profesional del pseudoperiodismo, cuyo modelo de operación suele priorizar la viralidad o el impacto emocional sobre la precisión informativa.

9.1 Programas de alfabetización mediática para la ciudadanía

El pseudoperiodismo se fortalece en contextos donde la audiencia tiene dificultades para distinguir entre información verificada y contenido engañoso.

Por esta razón, cada medio debe fomentar programas de alfabetización mediática, orientados a educar a la ciudadanía sobre:

  • Cómo identificar fuentes confiables,
  • Cómo verificar información antes de compartirla,
  • Cómo reconocer señales de desinformación o manipulación informativa.

9.2 Promoción de condiciones laborales dignas

  • La precarización laboral del periodismo constituye uno de los factores que facilitan la expansión del pseudoperiodismo.

Cuando los medios reducen sus estructuras profesionales o limitan la inversión en periodismo de calidad, se crea un espacio que puede ser ocupado por actores informales.

En este sentido, los periodistas desempeñamos un papel importante en la promoción de:

  • Condiciones laborales justas para periodistas,
  • Generar un tarifario con el reconocimiento del valor profesional del oficio,
  • Desarrollar talleres de fortalecimiento del periodismo de investigación.
  • Garantizar condiciones laborales dignas no solo beneficia a los periodistas, sino que también contribuye a mejorar la calidad de la información disponible para la sociedad.

La colaboración entre academia y gremio profesional puede generar conocimiento estratégico para enfrentar los desafíos del periodismo contemporáneo. Recordemos que una ciudadanía informada y crítica es un elemento clave para reducir el impacto de la desinformación en la sociedad.

CONCLUSIONES GENERALES

El periodismo enfrenta una transformación estructural en el ecosistema digital

El ecosistema informativo colombiano atraviesa una transformación profunda impulsada por la digitalización, las redes sociales y la democratización de las herramientas de publicación. Si bien estos cambios han ampliado el acceso a la información y permitido nuevas formas de participación ciudadana, también han generado un escenario en el que la producción de contenidos informativos ya no está necesariamente vinculada a la formación profesional ni a los principios éticos del periodismo.

Este nuevo entorno ha diluido las fronteras entre información verificada, opinión, propaganda y entretenimiento, lo que dificulta para las audiencias distinguir entre contenido periodístico y publicaciones sin rigor informativo.

El fenómeno del “periodismo de garaje” representa un desafío para la credibilidad informativa

El denominado “periodismo de garaje” o pseudoperiodismo se ha expandido en el entorno digital debido a la facilidad de crear plataformas de contenido y monetizar audiencias a través de interacciones en redes sociales.

A diferencia del periodismo profesional, que se basa en principios como la verificación de fuentes, la responsabilidad editorial y la ética informativa, muchas de estas plataformas operan bajo lógicas de viralidad, confrontación y monetización de la atención, priorizando el impacto inmediato sobre la rigurosidad informativa.

Esto ha generado un ecosistema donde la desinformación, la especulación y las narrativas sensacionalistas pueden circular con rapidez, afectando la confianza pública en los medios y debilitando la percepción social del periodismo como profesión.

La precarización laboral del periodista profesional agrava la crisis del oficio

La investigación evidencia que uno de los factores que contribuyen al debilitamiento del periodismo profesional es la precarización laboral en el sector mediático.

La reducción de redacciones, la disminución de recursos para investigación periodística y la creciente inestabilidad laboral han afectado la capacidad de muchos medios para sostener estándares de calidad informativa.

En este contexto, el pseudoperiodismo encuentra un terreno fértil para expandirse, ocupando espacios informativos que antes eran cubiertos por periodistas profesionales.

El acoso digital y las campañas de desprestigio afectan el ejercicio del periodismo

Otro hallazgo relevante es el aumento de campañas de hostigamiento digital contra periodistas profesionales, especialmente a través de redes sociales.

Estas prácticas incluyen ataques personales, difusión de rumores, descontextualización de información y campañas de desprestigio que buscan desacreditar el trabajo periodístico.

Este fenómeno genera un ambiente de presión que puede afectar la libertad editorial, el bienestar de los periodistas y la capacidad del periodismo para investigar temas de interés público.

Las mujeres periodistas enfrentan desafíos adicionales en el entorno informativo

La investigación también evidencia que las mujeres periodistas continúan enfrentando desafíos adicionales en un entorno que históricamente ha estado dominado por hombres.

Además de las brechas de reconocimiento profesional, muchas mujeres periodistas son objeto de violencia digital con componentes de género, lo que agrava las condiciones de ejercicio del oficio y limita su participación plena en el debate público.

Más allá de las dificultades profesionales, la crisis del periodismo tiene implicaciones profundas para la sociedad. Cuando la información verificada pierde espacio frente a contenidos manipulados o sensacionalistas, se debilita la capacidad de la ciudadanía para tomar decisiones informadas.

En este sentido, la defensa del periodismo profesional se convierte en una condición fundamental para la salud democrática del país.

CONCLUSIÓN FINAL DEL INFORME

El periodismo colombiano enfrenta uno de los momentos más complejos de su historia reciente. La expansión del pseudoperiodismo, la precarización laboral y la desinformación digital han configurado un entorno que desafía los principios fundamentales del oficio.

Sin embargo, este contexto también representa una oportunidad para reafirmar el valor del periodismo profesional como pilar de la democracia y del derecho ciudadano a la información verificada. El apoyo a las mujeres que con esfuerzo desarrollamos la labor a pesar de todos los tipos de violencias y acosos, de generar un cambio frente a “pseudoperiodistas” que solamente son oportunistas es fundamental para tener un cambio grande en el desarrollo del ejercicio de informar correcta y responsablemente a la sociedad.

Al concluir este informe, no puedo hacerlo únicamente desde la mirada académica o profesional. Lo hago también desde la experiencia de más de dos décadas ejerciendo un oficio que amo profundamente y que hoy observo con preocupación, pero también con esperanza.

Esta investigación nació de una necesidad personal de entender por qué tantos periodistas profesionales sentimos que cada día debemos luchar más para defender nuestro trabajo, nuestra credibilidad y nuestra dignidad. Nació de las frustraciones acumuladas al ver cómo el rigor, la ética, la formación y la experiencia parecen perder terreno frente a la inmediatez, el espectáculo y la búsqueda de reconocimiento fácil en las redes sociales. Pero también nació de la convicción de que el periodismo sigue siendo una de las profesiones más necesarias para la democracia.

Como periodista, como mujer y como directora de un medio de comunicación, he vivido muchas de las situaciones descritas en estas páginas: la precariedad laboral, la invisibilización del trabajo profesional, el acoso digital, los cuestionamientos injustificados y la competencia desigual con quienes utilizan la información como un instrumento de beneficio personal y no como un servicio público. Sin embargo, lejos de debilitar mi compromiso con esta profesión, estas experiencias han fortalecido mi convicción de que vale la pena seguir defendiendo el verdadero periodismo, desde lo comunitario como es la razón de Viarteria.

Debemos fortalecernos en la formación, la ética, la responsabilidad y el reconocimiento del periodismo profesional como una actividad fundamental para la sociedad. Debemos recuperar el valor de la verificación, del contexto, de la investigación y de la independencia editorial en una época donde la velocidad parece imponerse sobre la verdad.

Este informe no pretende ser una confrontación entre personas, sino una invitación urgente a reflexionar sobre el futuro del periodismo colombiano. Si permitimos que la desinformación, la improvisación y el oportunismo sigan ocupando los espacios destinados al ejercicio responsable de informar, perderemos mucho más que una profesión: perderemos una herramienta esencial para la construcción de ciudadanía y democracia.

Por mi parte, seguiré ejerciendo este oficio con la misma pasión con la que lo elegí, convencida de que cada historia contada con rigor, cada dato verificado y cada voz escuchada con respeto siguen teniendo un enorme valor. Porque, a pesar de las dificultades, sigo creyendo que el periodismo bien hecho puede transformar realidades y visibilizar esas historias que no tienen voz pero si mucho que mostrar a la sociedad.

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

•          Encuesta Nacional sobre Condiciones Laborales del Periodista en Colombia (2024-2025).

•          Christofoletti, R. (2024). Consideraciones éticas en el periodismo realizado por no periodistas.

•          Análisis del impacto postindustrial en el contenido generado por el usuario (UGC).

•          Registros de sanciones y estándares editoriales internacionales (The New York Times, DIPR).

•          Informes sobre desinformación y algoritmos en redes sociales (2025).

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