La brecha de género en el sector tecnológico colombiano sigue siendo profunda y difícil de ignorar, y acapara todo el espectro de profesionalización.
Según cifras de Fedesoft, apenas el 25,4% de las vacantes del sector TI en Colombia son ocupadas por mujeres, un reflejo de un bache que viene desde la academia. El DANE ha confirmado que en 2025, solo dos de cada diez estudiantes en programas relacionados con tecnología en el país son mujeres, y aunque ellas representan el 59% de la matrícula total en educación superior, su presencia se diluye cuando se trata de ingenierías, ciencias exactas y carreras STEM.
«La brecha de género es un verdadero desafío para el país y América Latina», afirma Janeth Rodríguez Janeth Rodríguez, VP de Revenue para Infobip Latam. «Se genera un desequilibrio que impacta en la equidad y se descuida la urgencia de cubrir la escasez de talento tecnológico, que es uno de los mayores desafíos de la economía digital; la demanda va mucho más rápido que la oferta».
Aun así, se ha logrado demostrar cómo la presencia femenina en estos cargos del sector tecnológico impacta positivamente en los modelos de liderazgo con nuevos enfoques mucho más sostenibles y aptos para propiciar el reskilling de los equipos de trabajo, además de la retención y la adopción tecnológica. Además, se sabe que las empresas colombianas lideradas por mujeres registran, en promedio, un retorno sobre inversión 26% superior, según hallazgos de la Superintendencia de Sociedades.
Para Janeth Rodríguez, cerrar la brecha de género en tecnología exige decisiones estratégicas desde los niveles más altos de las organizaciones, y ella ha podido ser testigo de la viabilidad, pues es uno de los ejemplos más visibles en liderazgo para este sector en América Latina, tanto así que ha sido elegida como protagonista del primer episodio de la nueva temporada se la serie documental She is my Boss, que se estrena este mes.
Su participación pone sobre la mesa el tema de cómo las mujeres en altos mandos están redefiniendo la forma en que se construye talento, se implementa tecnología y se lidera la transformación digital en América Latina, sin que se quede solo en una representación simbólica o de agenda.
Es cierto que la brecha de género es una problemática que afecta a toda la región, y la conversación sigue dándose en muchos entornos, especialmente el tecnológico, pero Colombia ha dado pasos importantes y tanto las experiencias de las empresas como los resultados respaldan una discusión que vale la pena seguir sosteniendo.


